jueves, 31 de diciembre de 2009

2009: Balance personal

¡Muy buenas!

Dado que es fin de año, y todos/as tenemos cosas mejores que hacer que leer un post demasiado extenso, seré breve y conciso:

2009 ha superado con creces, en muchos sentidos, a 2008. Ha sido un año repleto de novedades, sorpresas y cambios, algunos positivos, otros no tanto.

En general, el balance que hago del año que dejamos atrás esta noche es muy positivo, pese a algunos factores personales negativos que perjudican el buen sabor de boca que me ha dejado 2009. Sin entrar más en detalles, lo resumiré en varios puntos:

-Empezar el año a lo grande: el estreno de mi primer largometraje, "El Deseo Final", en la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna (sigo debiéndole mucho a Fernando de Felipe, profesor de dicha facultad, jefe del Departamento de Comunicación y guionista de películas como "Darkness", de Jaume Balagueró). Un aula a oscuras, el público en silencio (ocasionalmente reaccionando ante determinadas escenas o comentándolas), la película proyectada en una pantalla enorme con un potentísimo equipo de sonido... Nunca había sentido algo así: ese estreno marcó un antes y un después en mi vida, sin duda alguna.

-Mi primera incursión en el mundo profesional de la comunicación (breve y modesta, huelga decir), que me enseñó más sobre el periodismo de lo que podría haber hecho ninguna facultad.

-Además, ha sido un año muy activo en cuanto a proyectos para mi: después de "El Deseo Final", llegaron el cortometraje cómico "Una copa por la mañana", un documental de 13 minutos titulado "De Manchester a Silicon Valley: Un recorregut pel 22@barcelona" (próximamente disponible en su página web) y el corto de acción interactivo "Running Out" (una iniciativa mucho más compleja de cuantas había llevado a cabo, especialmente en lo referente a conectar sus fragmentos entre si).

-En lo personal, ha habido de todo: despedidas, tristeza, contacto mantenido desde la distancia, presentaciones, personas maravillosas a las que he tenido el placer de conocer este año, nuevos aires y ambientes, nuevos retos, metas cumplidas, y otras tantas que han quedado por cumplir.

Ya para acabar, me gustaría dar las gracias tanto a todos los que habéis estado a mi lado a lo largo del año, como a los que he conocido en mi nueva etapa de vida, pasando por los que seguís conmigo desde hace ya largo tiempo. Cada uno de vosotros es único y una pieza insustituible en mi particular rompecabezas vital, y por eso, os deseo un 2010 cargado de buenas nuevas y alegrías.

Hasta siempre, y Feliz Año Nuevo

martes, 29 de diciembre de 2009

Lista para acabar el año -- Lo mejor y lo peor de 2009


El año pasado, en la versión perteneciente a finales de 2008 que publiqué en este mismo blog, dije que dicho año había sido, tanto en lo personal como en lo profesional, (cito textualmente) "el año más interesante y/pero estresante de mi relativamente corta existencia".

Un año más tarde, mi existencia ya no es tan relativamente corta, pero puedo decir, sin temor alguno a exagerar o a equivocarme, que nunca había vivido un año tan convulso y emocionante (en todos los aspectos) como este 2009. No me extenderé en este tema, ya que mañana pienso dedicar un post únicamente para explicar por qué este año ha sido único en mi vida.

La razón de ser de este post es compartir con vosotros mi particular ranking cinematográfico de este año. 2009, en el terreno cinematográfico, no ha sido especialmente jugoso; de ahí que, para mi gusto, "Gran Torino" y "Up" se convirtieran, desde su mismo estreno y sin contestación alguna por parte de ningun otro film estrenado este año, en las mejores películas de mi ranking anual.

Sin embargo, de entre la mediocridad imperante en el panorama cinematográfico de este año (y la putrefacta hediondez de ciertos estrenos), han surgido muy gratas sorpresas. Así pues, doy paso al ranking:

-Imprescindibles

Gran Torino (Clint Eastwood) 10/10

Up (Pete Docter, Bob Peterson) 9/10

Déjame Entrar (Tomas Alfredson) 9/10

Moon (Duncan Jones) 9/10

Donde viven los monstruos (Spike Jonze) 9/10

-A destacar

Avatar (James Cameron) 9/10

Celda 211 (Daniel Monzón) 9/10

Distrito 9 (Neil Blomkamp) 8,5/10

Revolutionary Road (Sam Mendes) 8,5/10

El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher) 8,5/10

-Se quedaron a medias (Desperdiciaron un gran potencial)

Terminator: Salvation (McG) 7/10

Slumdog Millionaire (Danny Boyle) 6/10

The Reader (Stephen Daldry) 6/10

Anticristo (Lars Von Trier) 5,5/10

Algo pasa en Hollywood (Barry Levinson) 5/10

-Lo peor

La saga Crepúsculo: Luna Nueva (Chris Weitz) 4/10

Crank II: Alto Voltaje (Mark Neveldine & Brian Taylor) 3,5/10

El Mundo de los Perdidos (Brad Silberling) 3,5/10

X-Men Orígenes: Lobezno (Gavin Hood) 3/10

Shorts: La Piedra Mágica (Robert Rodríguez) 2,5/10

-Mención especial (Agradables sorpresas)

Star Trek XI (J.J. Abrams) 8/10

La Duda (John Patrick Shanley) 8/10

Adventureland (Greg Mottola) 7,5/10

Malditos Bastardos (Quentin Tarantino) 7,5/10

El Desafío: Frost Vs. Nixon (Ron Howard) 7,5/10

-Mención especial (Abominaciones en estado puro)

Spanish Movie (Javier Ruiz Carrera) 2,5/10

2012 (Roland Emmerich) 2/10

Mentiras y Gordas (Alfonso Albacete & David Menkes) 2/10

Alvin y las ardillas 2 (Betty Thomas) 2/10

Dragonball: Evolution (James Wong) 1,5/10


viernes, 25 de diciembre de 2009

La digitalización del cine: la nueva era del séptimo arte

En este artículo me gustaría reflexionar, en plenas Navidades y antes de dar por concluido este año 2009, acerca del imparable proceso de digitalización del cine, aplicado tanto a la realización como a la distribución y difusión de contenidos.

Todo comenzó en 2002. Con unos claros antecedentes que comenzaron en la década de los 90 (década en que los tradicionales efectos ópticos sobreimpresos sobre el celuloide fueron sustituidos por efectos digitalizados, siendo "Matrix", en 1999, toda una revolución en este apartado), el cineasta George Lucas marcó un antes y un después en la Historia del Cine con "Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones". Oficialmente, se trata de la primera película rodada enteramente en formato digital (con cámaras que Sony desarrolló específicamente para cine, las cuales grababan en cintas de alta definición que se podían volcar directamente en discos duros), lo cual, al margen de su calidad cinematográfica, la convierte en todo un hito en el séptimo arte.



Desde entonces dicha tecnología no ha dejado de evolucionar, no solo orientándose hacia el ámbito puramente profesional del cine, sino también derivando en una democratización casi total de este arte. No en vano, hace quince escasos años, rodar una película podía suponer un gasto económico prohibitivo, incluso a nivel amateur. Los rollos de celuloide (o cintas), el coste de edición y de revelado de la película... Solo este factor ya podía lograr que un rodaje se encareciera notablemente. La digitalización de las cámaras y de los procesos de edición han comportado una fiebre que se ha ido extendiendo y fortaleciendo a lo largo de la segunda mitad de esta última década, especialmente desde que, precisamente en 2005, fuese creada la plataforma YouTube (que dio paso a diversas competidoras, como Megavideo, Vimeo, DailyMotion...).

Así surgió la democratización del cine: un proceso que antes hubiese costado cientos (o miles) de euros, hoy en día puede hacerse por una mínima cantidad de dinero, o, directamente, sin coste alguno. Ello es posible gracias a las posibilidades que ofrece la tecnología digital aplicada al sector de las artes audiovisuales: se puede llevar a cabo un rodaje entero con una cámara digital de disco duro interno (las cuales ahorran un considerable dispendio en cintas MiniDV), editar todo el material con un ordenador y un disco duro externo (es recomendable disponer de uno), y, posteriormente, difundirlo mediante plataformas gratuitas de distribución de contenidos online (como las anteriormente mencionadas). Esta es la era del cine self-made, en la que surgen grandes artistas de los lugares más recónditos.

Un ejemplo: el uruguayo Federico Álvarez dirigió, por solo 300 dólares, un cortometraje de cinco minutos titulado "Ataque de Pánico", para el que convocó a medio centenar de extras y que combina acción rodada en imagen real con excelentes efectos digitales y modelos 3D. Lo sube a YouTube. En un momento dado, el cineasta Sam Raimi (director de las sagas "Evil Dead" y "Spider-Man", y de películas como "Arrástrame al Infierno") lo ve y queda realmente impresionado. Acto seguido, a Álvarez se le ofrece hacer una película a partir del argumento de su cortometraje, y, además de darle total libertad creativa a la hora de escribir el guión, se le pagará un sueldo de un millón de dólares y se le dará un presupuesto de 30 millones para hacerla realidad.

Como dijo Anton Ego en la maravillosa "Ratatouille": No todo el mundo puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier parte.

Ya para acabar esta pequeña reflexión sobre el peso que han pasado a tener los procesos digitales en el cine (aplicables también a la música, a la literatura e incluso a la pintura), me gustaría mostraros de qué manera las posibilidades que ofrece dicha digitalización afectó (mejor dicho, ayudó) a la realización de mi ansiado primer largometraje, "El Deseo Final". Se trata de una película que, con sus más y sus menos, resultó harto larga y compleja de rodar, y el proceso de edición no estuvo exento de complicaciones. Sin embargo, un rodaje y postproducción que, diez años atrás, me hubiesen costado miles de euros (no exagero, pese a que pueda parecerlo), con la tecnología actual fueron posibles de llevar a la práctica con poco más de 1000 euros (la inmensa mayoría destinados a pagar dietas a los actores), y con dicha tecnología obtuve un resultado muy cercano a la idea que tenía en mi cabeza sobre la película, especialmente en el apartado de fotografía y de efectos digitales. (Aprovecho la ocasión para hacerme algo de publicidad, de modo que aquí tenéis el trailer)

Para muestra, aquí os dejo una comparativa entre la imagen tal como se rodó (formato 1:85) y la película ya en DVD (formato cinematográfico, auténtico 2:35).


miércoles, 23 de diciembre de 2009

Cortometraje "Los Invasores" (Jonathan Jiménez Angulo, 2009)


¡Buenas a todo el mundo!

Parece que las vacaciones navideñas me permiten tener esto un poco más activo.

Así pues, quisiera compartir con vosotros un cortometraje presentado al Notodofilmfest por un buen amigo y colaborador mío, Jonathan Jiménez Angulo. Se trata de "The Invaders" ("Los Invasores"), un corto de tres minutos y medio ubicado en el género de la ciencia ficción y ambientado en los años 50.

¡Espero que os guste y os pido que dejéis escritas vuestras opiniones!

Un abrazo, feliz Navidad.

sábado, 19 de diciembre de 2009

"Avatar": El Rey Cameron regresa a lo grande



James Cameron
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El hombre que nos aterrorizó con "Terminator". Que nos ofreció un intenso duelo mujer-bestia(s) en "Aliens". Que nos llevó a territorios desconocidos con "Abyss". Que nos hizo experimentar una auténtica montaña rusa con "Terminator 2: El Juicio Final". Que nos entretuvo a rabiar con "Mentiras Arriesgadas". Que nos ha regalado (para bien o para mal, guste o no guste) una de las películas más importantes de la Historia del Cine con "Titanic". Revolucionario de la técnica, clásico en lo narrativo, siempre supeditado a un buen guión y una buena historia al servicio de la tecnología: el Rey de los blockbusters de autor (lo siento, Spielberg, tras "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Plástico y de los monos digitales" has perdido tu trono, definitivamente). Sí, no he mencionado la lamentable "Piraña 2: Los Vampiros del Mar". Olvidemos que esa cosa existió, ¿de acuerdo?

La cuestión es que, después de doce años (nada menos) viviendo, gracias al exitazo de público y taquilla que supuso "Titanic", la bella vita y experimentando con las nuevas tecnologías (tanto los rodajes en 3-D y en IMAX, que potenció a través de varios documentales, como de nuevas maneras de crear efectos especiales), Cameron regresa con, no solo una nueva historia, sino con un nuevo e inexplorado mundo. Partiendo de una revisitación del clásico western sobre colonialismo ("Bailando con lobos" sería un claro exponente de este género) y tomando como obvio referente la mítica historia de "Pocahontas" (no en vano, la especie alienígena Na'vi está claramente marcada por los indios hurones en cuanto a estética se refiere, en una astuta parábola que traza el cineasta canadiense), Cameron utiliza los recursos estéticos que le brindan el 3-D y el espectacular diseño de escenarios y personajes cortesía de WETA Design (creadores de Gollum, entre otros trabajos) para sumergirnos de lleno en un mundo completamente nuevo.

Y por mundo entiendo
mundo. No me refiero a cuatro paisajes oníricos con algunos habitantes morando. Me refiero a algo distinto, mucho más propio de una novela que de un blockbuster como es "Avatar": un planeta con una atmósfera distinta (de hecho, irrespirable para el ser humano) y con un ecosistema propio, una fauna autóctona repleta de criaturas sorprendentes, escenarios maravillosamente detallados (¡E incluso creíbles dentro de la fantasía!), y una especie alienígena que no se ve reducida a una tribu global, (un reduccionismo en el que cualquier otro director hubiese caído con alarmante facilidad) sino que, dentro de dicha especie, existen clanes repartidos a lo largo de todo el planeta. Bienvenidos a Pandora, señoras y señores, un mundo propio en el que todos los seres conviven en armonía, unidos por un vínculo místico con la naturaleza. Por algo así, ya suelto diez eurazos encantado.

Pero la cosa no acaba ahí. Debo admitir que, en el momento de entrar en la sala, temía que la película se limitase a ser un ejercicio descriptivo de las bondades del 3-D, en detrimiento de la historia y de la calidad del libreto. Este temor fue acrecentado por determinadas críticas que acusaban a Cameron de haber escrito un guión banal y simplón. Bien, debo decir, tras verla, que no estoy en absoluto de acuerdo. Para empezar, el guión de "Avatar" mezcla con gran destreza diversos géneros y subgéneros: ciencia ficción,
western, narración descriptiva, cine bélico y aventuras. Después, es obligatorio tener en cuenta y mencionar que, pese a que el tratamiento de la historia no es especialmente fresco ni novedoso (algo de lo que, por otro lado, ya nos previno el cineasta), la obsesión por el detalle imperante en cada segundo de película en cuanto a cómo se relacionan los Na'vi entre ellos y con su entorno (¡Diantres, incluso tienen su propio alfabeto y lenguaje!) compensa con creces dicho "defecto" (lo entrecomillo dado que no me molestó en ningún momento que "Avatar" tuviese un argumento un tanto manido). Además, el bueno de James ha cuidado la historia hasta el último detalle, de manera que todo detalle tiene relevancia y un uso posterior dentro de la trama, e incluso las escenas aparentemente intrascendentes cobran un sentido más tarde, cerrándose la historia de forma ejemplar y sin cabos sueltos. A esto es lo que yo llamo un guión ejemplar, sin lugar a dudas.

Esto, a nivel de historia. Ahora es cuando llegamos al quid de la cuestión: ¿Cómo es "Avatar" a nivel visual? A modo de respuesta, solo puedo decir que el Oscar a los Mejores Efectos Especiales ya tiene ganadora, sin discusión posible. El 3-D contribuye a una experiencia totalmente inmersiva (jugando Cameron de forma muy elegante con las tres dimensiones de que dispone, utilizándolas constantemente a modo de profundidad de campo), pero, incluso en formato cinematográfico, el mundo creado por WETA Design e Industrial Light & Magic, pese a ser completamente digital (salgo algunos escenarios interiores, rodados en platós), resulta fotorrealista hasta el punto de que realidad y ficción se funden en una experiencia visual sin parangón.

Por no hablar de la labor de Cameron como director: pese a que en algunos momentos se excede un poco con las postales, en general nos brinda un trabajo cinematográfico impresionante, regalándonos batallas y escenas de destrucción que rozan tanto lo pictórico como lo apocalíptico, con estampas verdaderamente inolvidables (atentos a ese caballo corriendo en llamas, deudor de los títulos de crédito de "Terminator 2: El Juicio Final") y una planificación ejemplar en las escenas de acción, tanto a nivel de concepción y ejecución como de puesta en escena. Cuando la película llega a su media hora final, se convierte de lejos en una de las mejores épicas que servidor ha tenido el goce de ver. Debo añadir, además, que este film será todo un placer para los admiradores de la filmografía de Cameron, dado que el director y guionista se permite insertar, a lo largo de todo el metraje, obvias referencias a anteriores películas suyas.

En cuanto al trabajo de interpretación, en general este apartado está cubierto con mucha solvencia. Es difícil que en un mastodonte cinematográfico digital como éste destaque la labor de los actores (más aún cuando los propios protagonistas se ven cubiertos por una capa enteramente digital, quedando únicamente parte de sus rasgos y su expresividad dentro del personaje), pero, sorprendentemente, hallamos muy buenos registros dentro de Sam Worthington, Sigourney Weaver (esta mujer nunca falla), Giovanni Ribisi y Stephen Lang como el villano de la función. Sobre el trabajo de Michelle Rodriguez y Zoe Saldana poco puedo comentar, sinceramente, dado que el personaje de la primera es completamente plano y unidimensional y el de la segunda no pasa del topicazo "guerrera agresiva que demuestra ser buena en el fondo". Imperdonable que ambas, mujeres luchadoras, sean personajes tan poco definidos, dado que las heroínas siempre han sido la especialidad de Cameron. Ahí sí, un punto menos para el cineasta.

A modo de inciso, me gustaría comentar, eso sí, que la banda sonora de James Horner (que ya trabajó con Cameron en "Aliens, el Regreso" y "Titanic") no acaba de estar a la altura de las muy poderosas imágenes de la película. No es una partitura floja, de hecho, en ocasiones es incluso espectacular y poderosa (atentos a los cortes "Becoming one of the people/Becoming one with Neytiri" y "Gathering All The Na'Vi Clans for Battle"), pero en las escenas emocionales no acaba de reforzar lo que Cameron quiere transmitirnos, perjudicando en cierto modo a la propia película.

Pero esto, junto con el innegable hecho de que ni la historia (que cae en más de una ocasión en la previsibilidad) ni el diseño de los Na'vi sean especialmente originales, son solo detalles puntuales que no logran empañar un maravilloso regalo que Cameron nos ha hecho por Navidades: un regalo cinematográfico que funciona a las mil maravillas tanto como película con entidad propia (al margen del 3-D) como experiencia audiovisual.

Quince años de trabajo. Casi 500 millones de dólares de presupuesto. Una labor titánica, la obra de un genio, un antes y un después en la forma de entender el cine de espectáculo (sin que por ello el cuidado del detalle y el amor por la historia se hayan visto afectados, lo cual es muy loable).

El Rey ha vuelto.

Puntuación: 9/10


Puntuación de la Banda Sonora Original (James Horner): 7/10

viernes, 6 de noviembre de 2009

"Celda 211"


Tras una excelente acogida a nivel de críticas, llega a nuestras carteleras la última película de Daniel Monzón, distribuida por Paramount y producida, en parte, por Telecinco Cinema. Este último detalle implica que, lamentablemente, antes de comenzar el film en cuestión, al sufrido espectador le tocará presenciar los horrores que trae consigo el inenarrable trailer del futuro bodrio (y espero equivocarme, de todo corazón) "Spanish Movie", otra producción de Telecinco Cinema que, con toda probabilidad y desgraciadamente, recibirá mucha más cobertura publicitaria y mediática que el largometraje en que se basa la crítica.

Pero volvamos al tema: "Celda 211" se erige desde este momento, y salvo sorpresas de última hora, como la mejor película española estrenada en 2009, y como una clara demostración de talento por parte de Daniel Monzón, cuya capacidad y madurez parecen haber aumentado notablemente desde su última obra, la mediocre "La caja Kovak" (2007). En conjunto, esta película se podría resumir como una pesadilla en toda regla: desde el primer plano (entiéndase como primera secuencia del film, al margen de la interminable sucesión de productoras, subvenciones y colaboraciones que inundan la pantalla antes de que dé comienzo la acción) hasta el último, el espectador se verá puesto a prueba moralmente (en tanto que se le plantearán dilemas éticos de toda clase, bajo una simple y rotunda premisa: ¿Hasta dónde llegarías por sobrevivir?) a lo largo de todo el metraje, hasta llegar a un desenlace crudo, anticlimático, anticonvencional y desde luego, nada complaciente: tal como mandan los cánones, un final lógico pero inesperado.

Mas, antes de llegar a dicho desenlace, habremos de pasar por una serie de situaciones extremadamente tensas, rodadas con pulso de hierro por Monzón (quien consiga citarme algún momento del film en que la trama se haga pesada recibirá una medalla de honor), con una estupenda fotografía de Carles Gusi (habitual colaborador de Monzón, quien en esta ocasión ha preferido contar con el formato digital de alta definición Red One, consiguiendo así una textura perfecta), un trepidante montaje, una ambientación que, de puro verosímil, nos sumerge de lleno en la acción, casi haciéndonos creer que estamos viendo un documental (y aquí es donde cabe comentar que se usó una prisión real como localización, e incluso se contrató a presos para ejercer de extras y de secundarios, con el fin de aumentar el realismo), e interpretaciones de bandera por parte de todo el reparto (por ejemplo, un magnífico protagonista interpretado por el debutante Alberto Ammann, un poco estimable oficial a cargo del siempre solvente Antonio Resines, pasando por un drogadicto extremadamente desagradable interpretado por un irreconocible Luis Zahera, entre muchos otros).

Hablando de interpretaciones: ahí es donde entra la pieza clave de este rompecabezas. Evidentemente, me refiero a Luis Tosar. No voy a hablar de su personaje, Malamadre; me limitaré a decir que la cinta, si no ya por su gran calidad cinematográfica, es de visionado semiobligado para cualquier cinéfilo que se precie y directamente obligado para estudiantes de interpretación solo por el recital que ofrece Tosar. No miento ni exagero si digo que, si la Academia es justa, ganará sin complicación alguna el Premio Goya al Mejor Actor de Reparto. Lo que Tosar ha conseguido con esta película es, salvando las distancias, comparable a lo que logró el finado Heath Ledger con su inolvidable Joker en 2008: que el actor desaparezca por completo, hacerse completamente mimético, totalmente irreconocible, dejando únicamente a un personaje.

Dicho esto, huelga añadir que nada de esto serviría de contar la película con un guión pobre o mediocre. Afortunadamente, no es este el caso: el libreto, escrito a medias por Monzón y Jorge Guerricaechevarría (habitual colaborador de este cineasta y también de Álex de la Iglesia), es sólido como el granito, con la cantidad adecuada de giros narrativos, dosificados con precisión milimétrica.

En resumen, un film extremadamente recomendable, ampliamente la mejor película española del año, y, quizás, una de las mejores cintas de este previsible y poco fructuoso 2009.

Valoración: 9/10


LO MEJOR: Leed la crítica

LO PEOR: La escasa presencia del personaje de Marta Etrura, y que no se saque más provecho al personaje de Luis Zahera; que el compositor Roque Baños haya tenido poco margen en esta ocasión para regalarnos otra gran banda sonora de las suyas.


miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Malditos Bastardos"


AVISO: La siguiente crítica, si bien no contiene Spoilers ni destripes evidentes, puede detallar, de forma muy poco significativa, eso sí, ciertas escenas y contenidos del film. Si no queréis saber absolutamente nada de la trama ni de su desarrollo, os aconsejo posponer la lectura de esta crítica hasta que ya hayáis visto la película.

Al fin llegó el esperado regreso de Quentin Tarantino, tras dos años desde aquella infumable "Death Proof". La gran pregunta era: ¿Remontaría el cineasta de Tennessee el nivel para regalarnos otra gran película? ¿Sería su particular visión de la Segunda Guerra Mundial una cinta puramente mediocre? ¿O bien caería aún más bajo, hundido en su ego?

Para suerte y regocijo de muchos, "Malditos Bastardos" ("Inglorious Basterds") se inscribe en la primera opción. Sabroso mejunje entre "Jackie Brown" (por su tono crepuscular, los ingeniosos giros de guión y alianzas , y el ritmo generalmente basado en diálogos), "Kill Bill" (el protagonismo femenino, marcado por las ansias de venganza debido a un despiadado acto perpretrado por el antagonista) y "Pulp Fiction" (por la desmitificación del estereotipo; si en aquella se desmitificaba a los asesinos y sicarios de toda la vida, en ésta es el turno de los comandos militares, e incluso de los propios nacionalsocialistas, Hitler y Goebbels incluidos), "Malditos Bastardos" (lejanamente inspirada en la película "Aquel maldito tren blindado" de Enzo G. Castellari -titulada "The Inglorious Bastards"... ¿Os suena de algo?-) es, más que una cinta bélica al uso, un spaghetti western clásico con toques de John Ford, unido al negrísimo sentido del humor y la diarrea verborreica de la que padecen los personajes, marcas de la casa de Mr. Tarantino. En resumen, sería como "Doce del Patíbulo" dirigida por Sergio Leone.

Con escenas que parecen directamente extraídas de la mente (y la cámara de vídeo) de Sergio Leone (los bastardos arrancando cabelleras nazis en un bosque mientras un alto rango pasea a cámara lenta ante su fatal destino) y una nada menospreciable falta de respeto por la historia de la humanidad, Tarantino le echa coraje al asunto, ofreciéndonos, no solo una visión alternativa del desenlace de la Segunda Guerra Mundial (cual John Milius con la Guerra Fría en "Amanecer Rojo", pero mil veces mejor), si no algo mejor: la venganza del pueblo judío contra el régimen de Adolf Hitler, y todos aquellos que lo protegieron y respaldaron moralmente.

Estructurada (como ya es usual en el bueno de Quentin) en cinco capítulos, la película ofrece los veinte minutos más insoportablemente largos y tensos que servidor ha tenido el dudoso placer de degustar en una sala de cine, tras los cuales (y después de un escalofriante baño de sangre off-screen) nos son presentados los Bastardos en cuestión. Con un ajustado reparto ofreciendo tan buenas interpretaciones como se le puede suponer a un film dirigido por Tarantino (a destacar el magnífico trabajo cómico de Brad Pitt, la malévola y desquiciada presencia de un enorme Christopher Waltz, una escalofriantemente bella y vengativa Mélanie Laurent y un correctísimo Daniel Bhrül dándole la réplica), un nivel de producción de bandera, un montaje cuasiperfecto (gran trabajo de Sally Menke, colaboradora habitual de Tarantino), una espectacular dirección de fotografía del maestro Robert Richardson y una banda sonora a la altura de lo esperado(menos pegadiza que en anteriores obras del cineasta, pero mucho más ajustada a las imágenes, sin duda alguna), esta cinta, además, es un ejercicio de metacine:

-El cine como demagógico instrumento de revisión histórica.

Digamos que la película monta un doble juego cómplice con el espectador: mientras que la propia narración es un demagógico panfleto histórico, o, mejor dicho, lo que a Tarantino le hubiese gustado que fuese el curso y desenlace de la Segunda Guerra Mundial, dentro del propio film hallamos "El Orgullo de la Nación". Deudora del cine de Leni Riefenstahl, esta película propagandística (dirigida por Eli Roth, que interpreta a "El Oso Judío") es, aparte de una enorme broma metacinematográfica, un reflejo de lo que "Malditos Bastardos" representa ante sus espectadores. Solo que en el caso de los espectadores de la cinta de Tarantino, estos sí saben que todo es una farsa, contrariamente al público que llena el cine de Shossana.

Finalizado este inciso, huelga decir que no todo son maravillas en el regreso de Tarantino. Mientras que los capítulos Uno, Dos y Cinco son de lo mejorcito que nos ha regalado este Autor (sí, con mayúsculas, porque lo merece, pese a algún patinazo que otro), y el capítulo Tres es muy entretenido y tenso, el Capítulo Cuatro (titulado "Operación Kino") es, de lejos, lo peor del film, especialmente cuando la acción se traslada al sótano del bar. Sintiéndolo mucho, no logré conectar con la escena de las cartas, que, en mi modesta opinión, podría haberse reducido a un tercio y no hubiese ocurrido absolutamente nada. Me da la sensación de que, en un momento dado del rodaje, a Quentin se le volvieron a subir los humos, y decidió que no pasaba nada por volver a sus peores vicios y tics, es decir, aquellos que consiguieron que "Death Proof" fuese un monumental y tremendamente aburrido pestiño con ruedas. Un consejo de espectador, Mr. Tarantino: una conversación de catorce minutos sobre la borrachera de un soldado alemán que va a ser padre no tiene porqué funcionar en una película que trata sobre una venganza contra los nazis.

Otro gran error: la falta de presencia y protagonismo de los Bastardos. Me da la sensación de que el cineasta de Tennessee tenía un brillante guión a medias con los Bastardos como protagonistas, y otro con Shossana como líder del film. Al no poder acabar ninguno de ambos, tal vez se decidiese a juntar ambos libretos, a ver qué pasaba. La jugada le ha salido muy bien, desde luego, pero lo que no es de recibo es que, de los once Bastardos, perdamos la pista de, al menos, tres de ellos, sin razón ni explicación alguna, ni que, literalmente, desaparezcan de la película durante aproximadamente media hora.

Pero, ¿sabéis qué? Que me encantó. La volvería a ver sin dudarlo ni un segundo, pagando los siete euros de rigor, por supuesto. Es el regreso del mejor Tarantino (el que nos deleitó con la maravillosa "Kill Bill: Volumen 2", con "Pulp Fiction", "Reservoir Dogs" y "Jackie Brown"), puro nervio y descontrol en estado puro. Juego extracinematográfico, mil y una referencias, un listado de aquello que hace grande a este cineasta (como su innegable amor por los más pequeños detalles), diálogos memorables, estallidos de violencia impactantes, interpretaciones impecables, un trabajo de dirección brillante... y ese finalazo. Sin duda alguna, gustosamente volvería a recorrer las dos horas y cuarto previas al desenlace con el único fin de presenciar de nuevo ese poético, desquiciado, macabro, divertido, espantoso, artístico, y, sobretodo, terriblemente hermoso clímax. Así se cierra una historia, desde luego.

LO MEJOR:

-El Capítulo Cinco, al completo. Una maravilla en cuanto a tensión, puesta en escena, música... culminada con uno de los mejores finales de la historia del cine. Tiempo al tiempo, si no me creéis.

-Los veinte primeros minutos, agobiantes y maravillosamente rodados.

-La función desempeñada por Pitt, Waltz, Laurent y Bhrül, con mención especial para un Eli Roth muy puesto en su papel (aunque hay que reconocer que ni su personaje ni el actor daban para más).

-El apartado artístico y técnico, sin excepción.

LO PEOR:

-La interminable e insufrible escena del bar.

-Un innecesario (aunque no molesto) cameo de Mike Myers.

-Los Bastardos deberían haber gozado de una mayor presencia en el film, y no hubiese estado de más saber qué ocurre con varios de ellos, dado que desaparecen sin más.

NOTA FINAL: 7,5/10

martes, 8 de septiembre de 2009

Malas adaptaciones de cómics al celuloide: "X-Men Orígenes: Lobezno"

Introducción

Antes que nada, quisiera aclarar que esta serie de artículos que paso a inaugurar (y que continuarán con más adaptaciones paupérrimas, como, por ejemplo, "Spider-Man 3", "Dragonball: Evolution" o "Catwoman", entre otras) no es una friki-iniciativa por mi parte, si no un intento de analizar a un nivel más profundo las adaptaciones de cómic al celuloide.

Pero vayamos por partes. En primer lugar, me gustaría ubicaros en el contexto en torno del cual girarán estos artículos. Habitualmente, los (y las, puesto que existe un sector de mujeres lectoras de novelas gráficas mucho mayor de lo que se cree) coleccionistas de cómics son personas con un nivel económico medio/alto (es decir, disponen de cierta holgadez monetaria, la cual les permite continuar con su hobby). Lo más frecuente es encontrar, en el target de coleccionistas y ávidos lectores, a personas que, durante su infancia, tenían el hábito de comprar y leer tebeos, y que, con los años, han recuperado (tan pronto como han tenido la solvencia suficiente) dicho hábito, convirtiendo su afición en coleccionismo.

Resumen histórico de este género cinematográfico



El coleccionismo que llevan a cabo estas personas (entre las que, claramente y sin tapujos, me incluyo) no se limita a los tebeos y novelas gráficas: también se extiende al merchandising propio de estas historias (figuritas, videojuegos, artículos de decoración...), y, sobretodo (en caso del que escribe estas líneas), a las adaptaciones cinematográficas (que repercute, a nivel económico, tanto en la recaudación en salas de cine como en el mercado del DVD, Blu-Ray...). Pese a que, técnicamente, quienes inauguraron el género superheroico en el séptimo arte fueron Spencer Gordon Benett y Thomas Carr con su adaptación de "Superman" (1948), el verdadero debut de los superhéroes en el celuloide se lo debemos a Richard Donner ("Arma Letal") con su "Superman" (1978), verdadero hit y nacimiento de este género cinematográfico. Le siguió Tim Burton con sus dos cintas dedicadas a Batman ("Batman" y "Batman Vuelve"), pero, durante la década de los noventa, el género anduvo de capa caída (nunca mejor dicho).


Por ello, es de justicia reconocer a Bryan Singer ("Sospechosos Habituales", "Valkiria") el mérito, no solo de otorgar seriedad y prestigio a un género cinematográfico harto dañado por numerosos bodrios (entre otros, "Blade", "Spawn" o "The Phantom"), si no de impulsar la creación de películas basadas en cómics con su "X-Men" (2000). Huelga decir, además, que en 2003 se superaría a si mismo y crearía la que, en mi modesta opinión, es una de las mejores cintas de superhéroes jamás vista: "X-Men 2". En 2005, pero, Singer se desvinculó de la productora 20Th Century Fox para unirse a Warner Bros y realizar su tan ansiada cinta de "Superman": "Superman Returns". Por ello, "X-Men 3" quedó, primeramente, en manos de Matthew Vaughn ("Layer Cake", "Stardust"), pero finalmente, quien lo dirigió fue Brett Ratner ("Hora Punta", "El Dragón Rojo"). El resultado: una mediocre cinta de Superman por parte de un Bryan Singer desubicado y demasiado reverencial hacia la obra de Donner, y una entretenida pero mejorable tercera entrega de la saga mutante por parte de Ratner, muy por debajo de las dos primeras cintas de la franquicia.

X-Men Orígenes: Lobezno


ADVERTENCIA: La siguiente reseña está repleta de Spoilers y destripes acerca de la película. Si tenéis algún interés o intención de verla (cosa que, sincera y personalmente, os desaconsejo), probablemente sea mejor que evitéis leer los siguientes párrafos.

Parecía que "X-Men Orígenes: Lobezno" subiría el listón dejado por "X-Men: La Decisión Final"; más aún cuando se supo que Gavin Hood (oscarizado director por "Tsotsi") cogería el mando de la cinta, con David Benioff ("La Última Noche", "Troya") como guionista. Pero no: 2008 y 2009 han sido años fatídicos para 20Th Century Fox, actualmente dirigida por el mayor cenutrio de la historia del cine, Tom "PG-13" Rothman. Este buen señor, particularmente obsesionado con hacer productos (me niego a llamarlas películas) siguiendo a rajatabla las estadísticas y análisis que le entregan sus abogados y asesores (¡Cual Florentino Pérez del celuloide, pardíez!) sobre qué le gusta y qué no le gusta al público (¡Como si eso pudiera determinarse en una estadística!), ha llevado a la cochambre a un, antaño, poderoso y respetable estudio de cine, convirtiéndolo en la gran fábrica de juguetes de Hollywood. Perdón, en la gran fábrica de mierda.

He ahí que Rothman impuso tres condiciones de cara a la realización de "Lobezno":

1. Dado que el guión de David Benioff no contenía, según el parecer de Mr. Rothman, suficientes escenas de acción, el productor impuso que Skip Woods (autor de excelsas maravillas como "Hitman" u "Operación: Swordfish") reescribiese el libreto, a fin de añadir (encajasen con la trama o no) más peleas. Lo que resultó fue un guión incoherente y absolutamente desastroso, repleto de personajes sin sentido ni utilidad (especialmente atroces son las inclusiones de Mole, Barnell, Gambito y Masacre), con giros argumentales que producen vergüenza ajena (dicho sea de paso, más propios de Woods que de Benioff) y sin ningún respeto por el material de origen ni por sus lectores habituales.

2. Harto conocida resulta la siguiente anécdota: el director Gavin Hood mandó pintar el set de rodaje en el que se rodarían las escenas del proyecto Arma X. Sus instrucciones dejaban claro que el set debía tener colores oscuros y fríos, y escasa iluminación, para provocar un efecto tenebroso a modo de ambientación. Dado que Rothman desconoce el término "ambientación" y sus estadísticas demostraban que, con mayor iluminación y colores "más alegres", un 7,591293% más de adolescentes irían a ver la película (WTF?), el mandamás ordenó, en ausencia del director, repintar completamente ese set. Podéis imaginar la reacción de Hood al ver lo que habían hecho con el decorado una vez lo vio "repintado".

3. Otro enfrentamiento director-productor: Gavin Hood estaba rodando una película mucho más violenta y adulta que las tres anteriores entregas (y, dicho sea de paso, mucho más adecuada al tono general de los cómics protagonizados por Lobezno), con lo cual, los que ponían la pasta no quedaron demasiado satisfechos, ávidos de atraer al público infantil a las salas (y poder venderles las figuritas de acción, cómo no). Así pues, mandaron suprimir toda la sangre en las escenas en que los protagonistas sufren cortes o heridas, e incluso, re-filmar escenas de acción, en aras de hacerlas más light y políticamente correctas. Señores de Fox: Lobezno NO es Spider-Man, ni Superman. Lobezno es un badass, un mercenario, un ser violento e irascible. La frase "Soy el mejor en lo que hago, y lo que hago no es muy agradable" no sería enunciada por un superhéroe familiar.

Dicho esto, pasemos a analizar los mayores fallos de adaptación que se cometieron en este filme.

Errores de adaptación y libertades "creativas"

1. La relación Lobezno/Dientes de Sable


¿Por dónde empiezo? Durante toda la película, se nos cuenta que Lobezno y Dientes de Sable son hermanísimos, y que, cual dueto Matthau/Lemmon pero con garras, mantienen una particular relación amor/odio fraternal.

Eso no es así, al menos, si nos atenemos a las biografías de los personajes. Dientes de Sable no es pariente de Lobezno. Me da la sensación de que el embrollo fraternal que se han montado los guionistas se debe mucho más a una confusión de nombres que a otra cosa: el nombre real de Dientes de Sable es Victor Creed, mientras que el presunto hermano de Lobezno se llama Victor Logan (un muchacho más conocido como "Dog" Logan). La cosa es que ambos Victor, aparte del nombre propio, no tienen absolutamente nada que ver. Dientes de Sable es un mercenario que mantiene una férrea rivalidad con Lobezno por el mero hecho de ser su competencia en el negocio. Por no hablar de la sociopatía y trastornos psíquicos que padece Dientes de Sable, que le provocan una irracionalidad propia de una bestia, hasta el punto de asesinar a Silver Fox, amante de Lobezno, hecho que desencadena su posterior y mortal enemistad.

Por no hablar de un detalle de la cinta que no guarda absolutamente ninguna continuidad con respecto a la trilogía de "X-Men" (de la que esta película es precuela, es decir, cronológicamente anterior): después de la batalla final contra Masacre, en la que, por cierto, Dientes de Sable le salva la vida (después de haber intentado matarle durante toda la película... la coherencia al poder) antes de ayudarle a acabar con su enemigo, el villano se marcha por donde ha venido, espetándole a Lobezno que volverán a verse, ya que los hermanos han de cuidarse mútuamente (repito, todo ello después de haber intentado matarle repetidamente).

Lo que yo me pregunto es: ¿Por qué en "X-Men" de Bryan Singer, donde, por cierto, presenta un aspecto completamente distinto (y mucho más fiel respecto a los cómics), Dientes de Sable no le dice a Lobezno que es su hermano y le cuenta todo lo que pasó? Se entiende que Lobezno no le recuerde, dado que perdió la memoria (de una forma harto ridícula, tal como veremos luego), pero, ¿qué explicación se da al hecho de que Dientes de Sable parezca no reconocerle siquiera? ¿Hemos de suponer que perderá la memoria también (cosa que en los cómics no sucede) en la secuela que están preparando, ambientada en Tokio?

2. Personajes mezclados sin sentido ni coherencia cronológica

No tiene razón de ser introducir a Gambito en esta película, y he aquí los porqués:


a. Además de no guardar ningún parecido físico ni estilístico con su referente comiquero, ni estar bien retratado como personaje ni como mutante, no aporta absolutamente nada al argumento ni a su desarrollo, aparece porque sí. No es más que un mecanismo narrativo para forzar la llegada de Lobezno al complejo científico de Stryker, y se nota descaradamente que su mera inclusión está forzada por los productores, ávidos de atraer a los fans de dicho personaje a las salas con el pretexto de verle en acción (cuando, además, el suyo es un caso muy parecido al de Venom en "Spider-Man 3": aparece diez minutos en todo el filme y desaparece como si nada). Es un cameo porque sí.

b. En la película se nos muestra a un Gambito ya adulto en el momento en que Lobezno busca a quienes le implantaron el esqueleto de adamantium. Esto es un error de proporciones bíblicas: acorde con su edad en los cómics, y su verdadera incorporación a los X-Men, Gambito debía ser un bebé durante los años en que transcurre la película.

Para rematar, se cometen fallos atroces con otros personajes, como Cíclope, Kayla Silverfox y Emma Frost (en su caso, convirtiéndolas en hermanas por la patilla) o Barnell Bohusk (en la película, figurando como Chris Bradley y con poderes completamente distintos, pese a que en primeros borradores, aparecía como Barnell).

3. La pérdida de memoria de Lobezno

Entiendo que para 20Th Century Fox, que Lobezno pierda la memoria por su propio factor de regeneración (como mecanismo de protección mental ante posibles traumas debido a las atrocidades que tiene que cometer y presenciar, y las numerosas tragedias que le han ido persiguiendo a lo largo de su vida) es un hecho poco cinematográfico. Pero señores, hay adaptaciones y adaptaciones.

De todas las posibles explicaciones alternativas que se nos podrían haber dado, van ustedes y eligen la peor y más absurda, digna de un episodio de los Looney Tunes: resulta que el General William Stryker, artífice del proyecto Arma-X (otra invención por la patilla), guardaba escondida una pistola con balas de Adamantium. La científico que tiene a su lado le advierte que disparar a Lobezno a la cabeza con esas balas no le matará, y Stryker suelta "No le matarán, pero sus recuerdos nunca volverán", y se queda tan ancho.

No hace falta decir que, tras provocarle para que le ataque y dispararle en la cabeza repetidas veces con dichas balas, así ocurre. (Ahora es cuando los fans de Lobezno salimos a la calle equipados con antorchas, cócteles Molotov y granadas de mano)

4. Masacre


No solo es imperdonable que hayan modificado su aspecto físico (de una forma harto ridícula) hasta convertirle en un patético clon de Baraka (personaje de la saga de videojuegos "Mortal Kombat"), si no también que:

a. Hayan convertido al personaje, primero en un alivio cómico personificado por Ryan Reynolds con incontinencia verbal, segundo en un vulgar final boss, completamente dominado por William Stryker mediante un Spectrum ochentero con teclado incorporado. Para el recuerdo queda la escena en que Stryker, en el momento en que Masacre tiene a Lobezno a su merced, escribe "D-E-C-A-P-I-T-A-T-E" en su teclado roñoso.

b. No expliquen porqué se ofrece voluntario para el proyecto Arma-X (cuando en los cómics, se ve que su motivación principal es curarse de la enfermedad terminal que le aqueja), quedando el personaje completamente vacío y desdibujado. No contentos con sodomizarle, los productores decidieron que, además, sería buena idea darle todos los poderes mutantes habidos y por haber: teletransporte, rayos oculares (¡Exacto, como los de Cíclope!), el poder de regeneración de Lobezno y Dientes de Sable, superagilidad y dos enormes katanas que le salen de los antebrazos (Ay Dios...). Un absoluto desastre.


Conclusión

Sé que en su día ya puse a caldo a esta cinta (crítica mediante, en este mismo blog), pero aquí no me he centrado tanto en volver a expresar mi opinión estrictamente cinematográfica, si no en señalar el nulo interés que tienen los productores de cine, no solo en ofrecer buenas películas de superhéroes (la saga de Batman dirigida por Christopher Nolan, "Iron Man" de Jon Favreau y "Spider-Man 2" de Sam Raimi, entre otras pocas, son raras avis), si no en ofrecer una adaptación mínimamente fideligna del material de origen de cara a contentar a los fans.

No se exige una adaptación idéntica, ni mucho menos: bastaría con que, entre productores, guionistas y directores, se molestasen en documentarse mínimamente para no cometer atrocidades como las que hemos visto en "X-Men Orígenes: Lobezno" (la cual, por no funcionar, no funciona bien ni como precuela). "El Caballero Oscuro", "X-Men 2", "Spider-Man 2" y "Batman Vuelve" son pruebas fehacientes de que se pueden hacer buenas películas basadas en novelas gráficas/tebeos, siempre y cuando haya una intención narrativa que justifique los cambios llevados a cambio y una voluntad de hacer buen cine.

Próxima entrega: "Spider-Man 3"

lunes, 7 de septiembre de 2009

¡Niños, las drogas son malas para el cerebro!



En esta ocasión, y después del via crucis que ha supuesto para mi el visionado de las joyas audiovisuales que os adjunto a continuación, mi mente se halla en tal estado de entropía que mis pensamientos vagan sin rumbo entre el Nirvana y el más profundo de los Avernos.

No en vano, acabo de presenciar los mayores horrores engendrados por una mente humana. Mi pregunta es: ¿Qué sustancia lisérgica/droga de diseño consumieron los autores de semejantes caos pictórico-sonoros?

Con todo esto, lo que intento es instaros enconadamente a que rechacéis sin miramientos el mero hecho de consumir sustancias alucinógenas. Que sepáis que este consejo por la adecuada conservación de vuestras neuronas.

Sin más dilaciones, la maratón de los horrores:






viernes, 21 de agosto de 2009

Banco del Tiempo inaugurado en Cambrils

Os estaréis preguntando, ¿qué es un Banco del Tiempo? Se trata del primer Banco en el cual no es dinero lo que circula, si no tiempo.

En este Banco se promueven intercambios para tareas de atención a personas de cualquier edad, procedencia, nivel educativo... Dicho de otro modo: a esa persona se le ofrece un determinado servicio o ayuda, y, en función del tiempo que conlleve aportar dicho servicio (por ejemplo, cuarenta y cinco minutos), quien lo reciba habrá de, posteriormente, permanecer ese tiempo en el Banco. Una vez haya permanecido en el Banco cada minuto que haya costado la ayuda que recibió, su deuda estará saldada.

¿Qué puede hacer mientras paga su deuda de tiempo? El Banco, para hacer amena la espera, se encarga de ofrecer conversación, tertulias, compañía, reuniones... Dado que gran parte de los clientes potenciales de esta iniciativa serán gente discapacitada, de avanzada edad, con problemas de movilidad o sin recursos o personas que puedan ayudarles o estar a su lado, se trata de una buena manera para que, además de recibir una necesaria ayuda, conozcan gente y permanezcan bien acompañadas.

Entre los servicios del Banco se incluyen: transporte y recogida de ropa (a la tintorería), paquetes y cartas; lecturas a personas invidentes; salidas en grupo al cine, al teatro, museos, exposiciones; servicio de plancha y costura...

El Banco del Tiempo de Cambrils se halla en el Mercat Municipal de la Platja, y hace un horario de 10:00 a 12:00 los lunes y miércoles, y de 17:30 a 19:30 los jueves.

Estos son sus datos de contacto:

C/Balears 5-7 Parada 6

977 792 716

bancdeltemps@cambrilsciutat.org

domingo, 16 de agosto de 2009

"Up" -- Los genios de Pixar suben, y suben, y suben...


En primer lugar, decir que no tuve ocasión de ver esta maravilla en Digital 3-D. ¿Por qué? Circunstancias varias, casi todas relacionadas con la localización de los cines en donde se exhibía con dicha tecnología. De cualquier forma, considero, contrariamente a muchos conocidos y amigos míos, que el 3-D no supone una mejoría real de la película: se trata de un añadido inmersivo, es decir, un complemento que ayuda al espectador a sumergirse aún más en la historia. Pero ni siquiera el 3-D puede conseguir que la basuresca "Ice Age 3: Te vamos a tomar el pelo" parezca un buen filme, como tampoco es necesario para disfrutar como un enano saboreando la última producción que nos han regalado los chicos de Pixar.

El disfrute, en esta ocasión, no proviene de la manipulación de la profundidad de campo de la que hacen gala los autores (valiéndose del ya mencionado 3-D); proviene de algo mucho más sencillo -pero no por ello simple-, o sea, el guión. Las nuevas generaciones de directores, productores y guionistas -¡Sí, recontrapardiez, los propios guionistas!- están olvidando cómo contar buenas historias, metidos de cabeza como están en ese círculo vicioso que es el cine "made for money". Más preocupados por que la película sea un éxito de taquilla -siempre atendiendo a estadísticas realizadas por ejecutivos y analistas, o, dicho de otra forma, gente que "no sabe quién fue Billy Wilder" (gracias por esta frase, Jack Nicholson)-, han dejado que el nivel cualitativo de las producciones que nos llegan desde Hollywood sea cada vez menor, llegando en ya demasiados casos a producir vergüenza ajena (a "Transformers 2: El Coñazo de Michael Bay" o "X-Men Orígenes: Bodriezno" me remito). ¿Cómo solucionar este mal endémico que padece el cine comercial? Clint Eastwood, David Fincher, Darren Aronofsky, Ridley Scott, Martin Scorsese y la factoría Pixar, entre otros, son quienes responden, no con palabras, si no con cine a esta pregunta.

En esta ocasión, precedida del -como siempre- magnífico cortometraje "Parcialmente nublado", nos llega "Up". Una hora y media después, con una sonrisa de oreja a oreja, salgo del cine embargado -y embriagado- de numerosas y muy distintas emociones, todas luchando por hacerse un hueco en mi cabeza y, por qué no decirlo, en mi corazón. Júbilo, tristeza, relax, nerviosismo, desdicha, felicidad... Todo eso es lo que me hizo sentir "Up" durante el tiempo que dura. Desde el abrumador montaje inicial (un repaso a la vida y a la relación del protagonista, Carl Friedricksen -desde ya uno de los mejores protagonistas de Pixar-, con su esposa Ellie), considerado por servidor como una de los mejores montajes paralelos de la historia del cine y acompañado por una asombrosa banda sonora de Michael Giacchino, la cinta nos agarra para no soltarnos hasta sus preciosos títulos de crédito -mucho más sencillos tanto a nivel conceptual como gráfico que en anteriores películas, pero aún así, preciosos-.

¿Qué nos espera durante el metraje de este peliculón? Personalmente, y para no extenderme mucho en esta crítica -puesto que considero que no hay palabras suficientes para describir lo que se siente durante su visionado-, diré que se trata de una tragicomedia que gira en torno al paso del tiempo, el amor, la soledad, la vejez, los sueños incumplidos y las ansias de realización, combinada con una de las mejores y más emocionantes películas de aventuras estrenadas durante esta presente década. Si a esto le añadimos una crítica -velada, pero presente a fin de cuentas- al corporativismo que engulle las formas de vida tradicionales en favor de un sistema gigantizado pero frío e inhumano, un guión maravilloso -se puede palpar el esfuerzo de los libretistas, no solo para contar bien una gran historia, si no para atar todos los cabos y dar un sentido a todo cuanto aparece en el filme-, un arrollador diseño de sonido y unas dosis de fantasía visual deudoras de Hayao Miyazaki -esa casa atada a globos multicolor recorriendo a flote los oníricos paisajes de las Cataratas Paraíso-, lo que nos queda es este peliculón.

La gran pregunta es: ¿Es mejor que "Ratatouille" -para el que escribe, el opus magna de Pixar- o "Wall-E"? La respuesta, al menos bajo mi criterio, es un rotundo no. ¿Por qué? Pese a que en todo momento me sentí enormemente satisfecho y entusiasmado, y que durante hora y media volví a sentirme como un niño pequeño, sencillamente este "Up" no me impresionó tanto como sus dos predescesoras. ¿Es eso algo malo? Para nada: es como comparar "Ben-Hur" con "El Padrino", o, dicho de otro modo, comparar un peliculón con una obra maestra imposible de superar. Además, no hay que olvidar que, pese a ser ejemplar en muchos aspectos, su último tercio es un tanto convencional y formulista, o la existencia de ciertos errores (ya sea de montaje, de guión o bien de planificación narrativa) que afectan gravemente a la continuidad entre algunas escenas.

Con todo, no puedo negarle a esta obra un notable muy alto -y, de no ser por los "pero" antes citados, le daría la matrícula de honor sin pensarlo un segundo-. Por hablarme de la vida y la muerte, la juventud y la vejez, el honor y la locura, la bondad y la maldad, de las promesas pendientes y del esfuerzo por cumplirlas... Y conseguir que unas lágrimas empañasen mis ojos al tiempo que de mi boca salía una carcajada. Mientras tanto y hasta el año que viene -en que volverán a deleitarme-, les dedico a Pixar una señal con el corazón. Y un tapón de Soda como medalla al valor, por defender a muerte una premisa tan (aparentemente) absurda como una casa voladora, y por no rendirse ante los analistas de Disney que en su día pronosticaron el sonoro fracaso de "Up" por tener un protagonista anciano. A juzgar por las cifras de recaudación, diríase que esos ejecutivos andaban errados.

Valoración: 9/10

Nota de la BSO: 10/10

jueves, 13 de agosto de 2009

Entrevista con Ferran Sáez sobre el 22@Barcelona


Este artículo es una transcripción al castellano de una entrevista realizada al Dr. Ferran Sáez Mateu en Abril de 2009, en la Facultad de Ciencias de la Comunicación Blanquerna donde ejerce de profesor. La entrevista fue realizada en catalán.

David Hidalgo: ¿Qué opina sobre cómo se gestionó la creación del distrito 22@barcelona?

Ferran Sáez.: Esto se gestionó mal desde sus inicios, cuando se explicó que se trataba de una salida de grandes dimensiones para la ciudad (laboral e industrialmente). Lo que no se explicó fue que ese (Poble Nou) era el último lugar donde se podía especular con toda la impunidad del mundo, puesto que había mucho suelo susceptible de ser recalificado, naves industriales... Pero claro, eso no se podía explicar. Entonces, claro, la cosa se sobredimensionó, y ahora, con el tema de la burbuja inmobiliaria y el retroceso de la economía del conocimiento, el distrito sobrevivirá gracias a las universidades y punto. Pero todas las expectativas que se generaron sobre un "Silicon Valley catalán" han resultado ser una mentira.

D.H.: ¿Cree que ha habido errores de base en cuanto al planteamiento en lo referente a la gestión, o que, sencillamente, la ejecución no ha estado a la altura?

F.S.: Esto lo conozco por dos vías: los medios de comunicación, y también a través de una persona afectada que vive en la calle Pujades. De no haber sido por la rápida y contundente respuesta legal de la Asociación de Vecinos de Poble Nou, ahora estarían en la calle. La versión oficial, institucional, o como quieras llamarla, transmitida por los medios de comunicación, se centra en el razonamiento de que, cuando hay obras públicas, es necesario que te marches en favor de un bien común. Éste es un razonamiento perfectamente razonable, puesto que, de lo contrario, las obras públicas serían imposibles. Por otro lado, existe una versión totalmente distinta por parte de los afectados: fue una suerte de regateo donde unos decían "Señores, hay que desalojar esta zona", y si la respuesta era contundente, no hacían nada. En cambio, si no había respuesta, ejecutaban la obra. Eso, personalmente, me pareció, en este caso, algo muy poco serio.

D.H.: ¿En términos económicos, cree que las expectativas que generó el 22@ eran razonables?

F.S.: Quizás en el momento que se creó el proyecto, que era una época de las vacas más gordas que recuerdo, gracias a la locura inmobiliaria del momento. Pero, en esta etapa actual y con el paso del tiempo, dichas expectativas han resultado absurdas. De ninguna manera, un proyecto faraónico como este, la transformación de una zona urbana en lo que pomposamente se llama "la nueva economía".

D.H.: Se habla de intereses ocultos durante la creación de este proyecto. ¿Cree que dichas teorías son ciertas?

F.S.: A ver, personalmente, creo que sí, pero inmediatamente añado que no tengo pruebas para afirmarlo categóricamente. Se produjeron movimientos estratégicos de carácter mediatico-económico que, como mínimo, resultaban sospechosos. Pero yo creo que detrás de todo esto yace algo mucho más sencillo: entre 2000 y 2008 todas las infraestructuras que se hacen promulgadas por los Ayuntamientos catalanes se basan en el modelo de la Barcelona Olímpica. En aquel entonces, cada metro cuadrado en infraestructuras equivalía a dinero en impuestos para equipaciones, y ello se traducía en una sensación de calidad de vida, que repercutía, finalmente, en los votos. Creo que el cálculo en votos de muchos ayuntamientos, no solo el de Barcelona, se basaba en este modelo.

D.H.: Finalmente, ¿sigue manteniendo el mismo punto de vista sobre esta cuestión que en sus primeras reflexiones, o bien ha modificado su parecer en algunos aspectos?

F.S.: Generalmente, creo que la situación es la misma: se hizo un relato de carácter económico sobre las bondades de este proyecto, olvidando que el relato correspondía a unas circunstancias donde este proyecto tenía una justificación. Era un proyecto de unas dimensiones y una finalidad que no se han correspondido con la realidad. Todo se basaba en hacer transformaciones, cogiendo como modelo unas ideas más o menos difusas: un año, el conocimiento, y al siguiente, las culturas... Pero esto tiene un límite, y más aún descuidando aquello que verdaderamente importa, que es el tejido industrial.

D.H.: Bien, Ferran, muchas gracias por su tiempo y sus declaraciones.


(La entrevista formó parte de la labor de documentación para el cortometraje documental "De Manchester a Silicon Valley: Un recorregut pel 22@Barcelona", próximamente disponible y realizado por Juan Bellosta, Jaume Busquet, Aleix Cabarrocas y servidor.)

Más información sobre Ferran Sáez Mateu:

http://ca.wikipedia.org/wiki/Ferran_S%C3%A1ez_Mateu


http://www.jordipujol.cat/ca/persones/13

http://papermullat.blogspot.com/2008/10/391-els-bons-salvatges-de-ferran-sez.html

miércoles, 22 de julio de 2009

Transformers: La Venganza de los Caídos (Guión Original)





Transformers: La Venganza de los Caídos


Guión de

MICHAEL BAY


(Escrito por

Alex Kurtzman

&

Roberto Orci

&

Ehren Kruger)










SEC. 1 EXT. CAMPO DESÉRTICO –DÍA


Salen unos cuantos notas disfrazados de cavernícolas (no sé muy bien cómo eran los cavernícolas... Da igual, pondremos a cuatro colgados y les pondremos a hacer el imbécil, a caminar haciendo movimientos extraños, les pondremos Rastas en el pelo y los pintarrajearemos).

¡DE REPENTE UN PUTO ROBOTAZO DEL COPÓN COMIENZA A MASACRARLOS! ¡YIIIIIHAAAA! ¡SANGRE!

SEC. 2 EXT. ATARDECER –DÍA

Un helicóptero vuela al amanecer. Es parte del toque de Michael Bay.

SEC. 3 INT. UNIVERSIDAD –DÍA

El prota ve símbolos raros y se pone a dibujarlos instintivamente. Va a ser la mejor secuela de la historia del cine, mejor aún que “Speed 2”.

ANOTACIÓN IMPORTANTE: Todas las alumnas del campus serán Top Models, así podré sacar jovencitas lozanas sacadas del catálogo de Victoria Secret. (EXCUSA PARA JUSTIFICARLO: Em... Un hacker... pues, ¿pirateó la base de datos de la uni para que todas las alumnas fuesen Top Models? Pse, eso colará.)

SEC. 4 EXT. EN EL FONDO DEL MAR –DÍA

Como no se me ocurre un malo maloso que tenga carisma para esta secuela, voy a resucitar al de la anterior película.

MÉTODO PARA JUSTIFICARLO: Soy un genio, con este método nadie podrá decir que el argumento tiene huecos: usaré la Chispa Vital, que en la anterior peli lo mató al tocar su pecho, para hacer lo contrario, devolverle la vida. ¡Va a ser un gran giro argumental!

SEC. DE LA 5 A LA 102


MICHAEL BAYSPLOSIONS!!!!!!!! BLA BLA SPLOOOOOOOOOM!!!!

SEC. 102 A LA 2311032438

Chistes rancios sobre gays, negros y tías. Que la cámara gire alrededor de los personajes hasta provocar (como mínimo) el vómito en las cinco primeras filas. Personaje graciosillo y entrañable, a cargo de John Turturro. Optimus Prime muere, pero no temáis, enseguida le resucitamos (pudimos con Megatron, podremos con Prime jejejeje).

Los buenos ganan.

Moraleja de la película:

EL EJÉRCITO MOLA

ANOTACIONES IMPORTANTES

Enfocar el culo de Megan Fox. Si puede ser, dos veces en cada escena.

AÚN MUCHÍSIMO MÁS IMPORTANTE

Se me ha ocurrido un gag bestial:


¡Un robot con testículos metálicos! ¡Me muero de risa con solo pensarlo jat jat jat!

domingo, 19 de julio de 2009

Harry Potter y el Misterio del Príncipe


Para empezar, me gustaría realizar un pequeño ejercicio retrospectivo a modo de repaso general de la saga cinematográfica "Harry Potter" (únicamente me referiré a las películas, puesto que considero harto irrelevante analizar en profundidad las novelas de J.K. Rowling, al menos en este post). En primer lugar, tenemos dos cintas dirigidas por Chris Colombus: Harry Potter y la Piedra Filosofal y su secuela, La Cámara Secreta. Mientras que la primera es pura carne de televisión, un relato amodorrado dirigido sin pasión con el único propósito de contentar a los ávidos fans del libro acumulando la mayor cantidad de escenas de este (incluso sacrificando el ritmo narrativo en el proceso, o la anexión entre escenas), donde únicamente destacan algunos pasajes -bien retratados y resueltos, huelga decir- y algunos efectos visuales -pese a que otros, en cambio, son una chapuza-, La Cámara Secreta es una amplia mejora respecto de su predescesora. No solo el ritmo es mucho más ligero y fluido, si no que la cohesión entre escenas es mucho mayor, los efectos especiales son espectaculares (a destacar el Basilisco, realmente bien integrado y muy creíble), contiene mayores dosis de tensión, terror y violencia (realmente agradecidas en una historia detectivesca de este tipo), y grandes escenas para el recuerdo (entre otras, la llegada a Hogwarts en el Ford Anglia, el partido de Quidditch con la "Bludger loca", la quema de Fawkes, la huida del Bosque Prohibido o, sin ir más lejos, toda la parte final en la Cámara de los Secretos). Únicamente se le podría achacar ciertas arritmias en su segunda hora de metraje y, de nuevo, que Colombus nunca se muestra del todo atrevido con el material que posee, limitándose a poner la cámara y ya.

Así llegamos a El Prisionero de Azkaban, dirigida por Alfonso Cuarón y para quien suscribe, la mejor de las seis cintas estrenadas hasta la fecha. Cuarón consigue, no solo dosificar muy bien el tiempo de aparición de cada personaje y sacar muy buenas interpretaciones (¡Pardiez, incluso Radcliffe se muestra convincente!), si no elevarse muy por encima del libro, desechar la paja y centrarse en la idea principal, aportando a la saga grandes dosis de verdadera magia (esa que se ve de fondo pero siempre está presente, sobretodo en los pequeños detalles), de terror (¡Esos dementores!), de trepidancia (en dos horas asistimos a toda suerte de eventos que configuran una de las mejores cintas de magia y aventura de la década) y, sobretodo, de emoción, apoyado por una espectacular fotografía de Michael Seresin, efectos digitales que aún no han sido superados en la saga y un John Williams en estado de gracia a la batuta. Magnífica.

Y ahí llegó Mike Newell (Cuatro bodas y un funeral) para mandarlo todo al traste. No solo destruyó por completo el suspense del que considero el mejor libro de la saga, El Cáliz de Fuego, si no que convirtió el Torneo de los Tres Magos, que tanto juego podría haber dado en la gran pantalla, en un juego de niños, centrándose mucho más en amoríos más propios de Al Salir de Clase que de Harry Potter (no tanto por lo que sucede si no por cómo está explicado). Ayudado por el peor guión de la saga (¿Cómo se puede concebir un guión tan plano y falto de vida a partir de un libro tan trepidante y tenso como ese?), Newell, además, se muestra totalmente apático, más incluso que Colombus (quien, pese a su falta de imaginación visual, al menos aportaba cierto encanto a sus películas, un encanto propio del cine infantil ochentero como El Secreto de la Pirámide o Los Goonies, ambas, por cierto, guionizadas por él mismo), con lo cual se limita a poner la cámara y a rodar. Esa apatía se extiende a las interpretaciones, flojas por no decir algo peor (si en la tercera entrega Radcliffe se mostraba convincente, en esta directamente está asesinable, y el Dumbledore de Michael Gambon pierde absolutamente todo el encanto).

Con semejante (y nefasto) precedente, llegó un semidesconocido David Yates para redirigir la saga hacia otro rumbo. Con su La Orden del Fénix, demostró una solvencia visual y un talento narrativo tales que consiguió una proeza poco menos que loable: convertir el peor y más aburrido libro en una febril y trepidante cinta. Centrándose en lo verdaderamente necesario y olvidándose de subtramas aburridas en las que Rowling se regodeaba, Yates rodea todo el relato del terror que tanto se echó en falta en la cuarta cinta, manteniendo un halo de oscuridad y tensión a lo largo de toda la narración, sin renunciar a planos y escenas que compiten directamente con aquellas que en su día crease Cuarón (pese a que nunca llegue a superarlas). ¿Lo malo? El clímax. Mientras que en la novela existía un clímax largo, terrorífico y triste, aquí encontramos una concatenación apresurada de eventos a modo de precipitada resolución del argumento. La muerte de uno de los personajes clave pasa completamente desapercibida y el desenlace deja un amargo regusto a falta de tiempo y de explicaciones. Lástima. Con todo, un buen filme.

Y así llegamos a este Harry Potter y el Misterio del Príncipe. En el momento de comenzar a verla, mis expectativas eran francamente bajas por varios motivos: las flojas críticas otorgadas por los seguidores de la saga literaria (principalmente, debidas a ciertos cambios insertados en su homónima cinematográfica), las declaraciones del director anunciando que sería la más humorística de todas las películas (cuando el libro es de todo menos humorístico) y, especialmente, mi escepticismo de que se pudiera condensar tantísima información como contiene la novela en un filme. Dos horas y cuarto después, salgo de la sala con una sonrisa de oreja a oreja: no puedo hallarme más satisfecho.


No solo funciona a las mil maravillas como adaptación (dado que condensa muy acertadamente todo el libro en sus dos horas y cuarto de metraje, inventando lo justo para que el relato funcione en cine), si no que también resulta más que cumplidora como película independiente de los libros. Yates, en ocasiones, se permite incluso mejorar el original o aportarle nuevos matices. Con un libro bastante secundario dentro de la franquicia literaria (no en vano, El Misterio del Príncipe no es más que una lograda introducción para el espectacular Las Reliquias de la Muerte), el director y su equipo (en el que destaca el director de fotografía Bruno Delbonnel -autor de la cinematografía de Amelie-) extraen el jugo de dicho libro para crear una película entretenidísima (su extendido metraje en ningún momento se hace pesado), coherente y que en ningún momento insulta a la inteligencia del espectador (cosa que en estos tiempos de blockbusters hiperanabolizados y estupidizantes, de Lobeznos infumables y Transformers amodorrados, ya es muchísimo pedir), rodeada en todo momento de un aura de oscuridad, magia y melancolía.

Y pese a todo, es, efectivamente y tal como decía el director, la cinta con más momentos cómicos de todas. Pero no temáis, esos momentos cómicos no solo funcionan (en gran parte, gracias al talento cómico del reparto), si no que cumplen perfectamente como alivio cómico a tanto suspense. Otra ventaja: la subtrama amorosa protagonizada por Ron Weasley. Lo que en otras manos (no señalo a nadie... ejem, Mike Newell) podría haberse convertido en un pastiche hormonado y empalagoso, es tratado con un sano sentido del humor y verdadera emotividad a flor de piel (la escena protagonizada por Hermione Granger en las escaleras es todo un ejemplo de cómo, con una adecuada dirección de actores, una escena puede sostenerse completamente en los sentimientos de un personaje, al margen de los efectos visuales complementarios). Este detalle marca la diferencia: aquí no vamos a ver batallitas entre magos y criaturas y bonitas florituras con varitas. Vamos a ver una historia, a unos personajes en constante debacle moral. Ése es el mérito tanto del guionista Steve Kloves como de David Yates.

A todo esto, unidle una gran cantidad de momentos que se os quedarán grabados a fuego en las retinas (los momentos en que se juega a Quidditch, toda la parte de la cueva...), maravillosos efectos visuales, unos duelos mágicos más parecidos que nunca a duelos propios del western, una banda sonora muy loable por parte de Nicholas Hooper (mucho mejor que el descafeinado score de La Orden del Fénix), un acertado montaje (el tempo de la cinta es el adecuado, ni demasiado lento ni excesivamente apresurado), unas muy convincentes interpretaciones de todo el reparto (a destacar la labor de Tom Felton -mostrando un lado nunca visto en Draco Malfoy... y no, no es un lado necesariamente malvado-, Jim Broadbent, Michael Gambon y, sí, Daniel Radcliffe -que demuestra tanto su mejoría a niveles dramáticos como una vis cómica a aprovechar-)... Sencillamente, se trata de una obra mucho mayor que su predescesora (a todos los niveles) y de un suculento aperitivo para lo que pueden llegar a ser las dos cintas que conformarán la dupla Las Reliquias de la Muerte.

¿Pegas? Como siempre, ciertas arritmias propias de querer condensar muchas escenas en poco tiempo (aunque, curiosamente, ésta es la entrega en que menos se padecen dichas arritmias), algunos cambios que, al margen de levantar ampollas en los fans más intransigentes de la saga literaria, simplemente están poco justificados dentro de la narrativa, una ligera dejadez en algunas subtramas más importantes de lo que puedan parecer a simple vista y, por qué no decirlo, la sensación de que solamente hemos visto un capítulo introductorio. Un gran capítulo, sí, pero introductorio a fin de cuentas. No temáis: el clímax llegará en poco tiempo. Y está en buenas manos, eso seguro.

Valoración Global:


-La Piedra Filosofal: 5,5/10


-La Cámara Secreta: 7/10


-El Prisionero de Azkaban: 9/10


-El Cáliz de Fuego: 5/10


-La Orden del Fénix: 7/10


-El Misterio del Príncipe: 8,5/10

martes, 7 de julio de 2009

"Angels & Demons" (Hans Zimmer) -- Crítica de la Banda Sonora


Sobre la película me limitaré a dar cuatro pinceladas: se trata, contrariamente al megacoñazo hiperpresupuestado y telefilmesco que era "El Código DaVinci", un thriller más que decente, con una factura técnica y un magnífico diseño de producción (prueba de ello es esta anécdota: gente que ha visitado la iglesia de Santa Maria della Vittoria creyó que la que aparece en la película es la misma que visitaron, ignorando el hecho de que el Vaticano prohibió al equipo rodar en varias localizaciones, entre las cuales figuraba dicha iglesia). Con un reparto mucho más ajustado (pese a que Ron Howard sigue sin saber dónde colocar a las mujeres en las aventuras de Robert Langdon, desaprovechando completamente el personaje de Vittoria Vetra) y un ritmo narrativo más preciso, estas peripecias nos interesan mucho más que las anteriores por el incremento de tensión que traen con ellas (no en vano, al contrario que en "El Código..." donde lo más que se hallaba en juego era limpiar el nombre de Langdon, en esta cinta el Vaticano entero corre el peligro de ser destruido, y no son pocas las bajas que se producen durante el relato) y una duración mucho más apropiada que en la anterior entrega (pasamos de dos horas y media de puro tedio a dos horas de pura tensión, ¡bien hecho, Mr. Howard!). Incluso se permite giros de guión que a más de uno pueden sorprender y/o descolocar; ¡rayos, si hasta Tom Hanks parece estar despierto mientras recita sus frases!

Pero no todo son buenas noticias: mientras que casi todo se ha mejorado en esta nueva entrega, la banda sonora, sin duda alguna, resulta poco menos que mediocre si la comparamos con el prodigioso trabajo que Hans Zimmer realizó en 2006 para "The DaVinci Code" (lo mejor de ese soporífero telefilm, sin duda). Mientras que en la primera entrega, Zimmer se desmarcaba completamente de su (habitualmente) machacón estilo, ofreciéndonos un festín de sonidos elegíacos con motivo religioso (cómo no), en esta ocasión, el autor de scores como "Gladiator", "The Rock" o "The Prince Of Egypt", respaldado por Atli Orvarsson, se muestra apático y repetitivo, no solo repitiendo leit motivs presentes en "The DaVinci Code" de forma recurrente, si no rellenando la partitura de sonidos meramente ambientales que adornando la película funcionan a la perfección, pero en una escucha aislada pueden provocar hastío.

1. "I60 BPM" (06:42): El disco comienza con un tema de loable inicio (coros y campanitas unidos al sintetizador que crea un ritmo trepidante), pero que se torna machacón e intrascendente enseguida, haciéndose pesado en una escucha aislada. Curiosamente, este tema no aparece hasta la primera media hora de metraje, y gran parte del mismo ha sido recortado para ajustarse a una escena de apenas dos minutos de duración.

2. "God Particle" (05:20): Este tema representa (al menos en su parte inicial) el comienzo, cronológicamente hablando, de la película, puesto que su primer minuto es el tema que suena mientras vemos los logos de las productoras. Ese primer minuto comienza con una variante del tema "Chevaliers de Sangreal" para derivar en un nuevo tema, más oscuro, asociado a los Illuminatti. A partir de ese punto, deriva en un tema meramente ambiental ciertamente cansino, cuya única función es reforzar la tensión de las imágenes.

3. "Air" (09:09): Es, en mi opinión, uno de los temas que más aportan a la obra de Zimmer. Se trata de un trepidante seguimiento a los protagonistas mientras intentan rescatar al segundo cardenal Preferiti (candidato a ser elegido como Papa después de la muerte del anterior) de una muerte segura. No solo es un tema magníficamente orquestrado con un ritmo impecable, si no que, una vez vista la cinta, gana mucho en escuchas aisladas posteriores.

4. "Fire" (06:52): Aquí se nos muestra a un Zimmer muy machacón y vacuo, resultando este tema una simplona unión entre sintetizador y coros (con ocasionales apariciones de campanas) que se extiende ad nauseam. No resulta fácil aguantar una escucha entera de esta pista sin acabar saltando algún fragmento.

5. "Black Smoke" (05:45): Un corte meramente ambiental que, sin embargo, resulta bastante comedido y soportable. Simplemente se trata de ritmos fusionados (en gran medida, percusión fusionada con sintetizador) con el fin de reflejar tensión y trepidancia.

6. "Science Vs. Religion" (12:27): De lejos, el mejor tema de la banda sonora, no solo por su aportación al universo musical de Robert Langdon (puesto que no repite ningun leit motiv previamente visto), si no por lo hermoso que resulta. Curiosamente, este corte acompaña a uno de los momentos de mayor tensión e incertidumbre de la cinta (y uno de los más poderosos, en términos visuales y de efectos especiales), pero, en lugar de traducirse en otro repetitivo y anodino corte de acción, el espectacular dominio del violín de Joshua Bell se apodera de la pista, regalándonos una preciosa melodía celestial, únicamente lastrada por cierto abuso de sonidos metálicos en ciertas (y contadas, por suerte) ocasiones.


7. "Immolation" (03:39): Poco original. Esa es la expresión que mejor define esta pista, demasiado deudora del corte "Watch the world burn" de la banda sonora de "The Dark Knight". Aún así, dentro de la cinta acompaña considerablemente bien a un acontecimiento dramático, con lo cual, se perdona su total carencia de creatividad por su correcta unión con las imágenes. Un poco más de imaginación la próxima vez, Hans.


08. "Election by adoration" (02:12): De nuevo, el violín de Joshua Bell se hace dueño y señor de un tema realmente hermoso. Resulta todo un descanso, después del festival orgiástico de sonidos machacantes que ha sido la banda sonora, escuchar verdadera música.


09. "503" (02:14): Este corte supone el reencuentro de quien escucha con el brillante tema "Chevaliers du Sangreal", solo que introduciendo un órgano de iglesia al conjunto. Cero originalidad, diez en musicalidad.


En resumen, una banda sonora que no pasa de mero refrito con anabolizantes de "The DaVinci Code", y que casi en su totalidad suena trillada, machacona y poco fresca, pero no se le puede negar cierto ritmo, y algunas de sus pistas son poco menos que brillantes -en gran parte, porque partían de un extraordinario precedente y referente-.


Valoración global: 5,5/10